martes, 23 de febrero de 2010

Ejercicio 7 (Reescritura). LA MUERTE DE BETO ORTÍZ

El azul del cielo y la brisa marina de la mañana parecían anunciar un buen día para Beto Ortíz el día en que murió. La noche anterior soñó que le masajeaban los pies en el spá, los empleados del local ungían sus pies con aceites y demás productos que le humedecían las extremidades. Beto se encontraba muy relajado en su sueño, el cual fue interrumpido abruptamente cuando el nivel del agua pasó el metro y medio de tamaño. "Siempre procuraba acostarse tranquilo para soñar con situaciones que lo relajanan", dijo su amigo Aldo Miyashiro, un mes después de aquel día de efímera tranquilidad.

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