Años más tarde, y con el rostro curtido por el tiempo, el ex presidente Fujimori anhela gozar de aquella libertad que disfrutó en tiempos de lujo y corrupción, mientras descansa en su celda de la Dirección de Operaciones Especiales (DIROES). Lima, es ahora una ciudad que ya no despierta con olor a guerra. La gente camina por sus calles de antaño sin miedo a toparse con los operativos militares. El planeta ha cambiado vertiginosamente. Muchas ciudades del mundo que también fueron golpeadas por dictaduras vislumbran un nuevo horizonte.
jueves, 18 de febrero de 2010
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