
Rodolfo Martínez, ciego de nacimiento, distingue los tipos de madera de las guitarras, qué edad tienen, y hasta sus desperfectos con tan solo tocar y oír las melodías de ese instrumento. Trabaja con el instrumento de cuerdas desde que era niño y recogía los retazos de madera y el acerrín que caían en el piso del taller de su padre, en el Callao. La automatización y la ayuda nunca le tocaron la puerta. A pesar de ello, hace las más "brillosas" Stratocaster, las más "cálidas" Les Paul y las guitarras acústicas más versátiles y armoniosas.Después de arduos días de trabajo, Rodolfo se encierra en su estudio de grabación a escuchar música de diversos géneros. Su esfuerzo le ha permitido comprarse un moderno equipo de sonido y grabación. Uno de sus hermanos le dice que no sabía que fuera un melómano empedernido. Y orlando le responde que no, que a él le gusta sólo algunos géneros, pero gracias a la variedad que existe el puede crear nuevos modelos de guitarra.













